Ciencia

El hígado: El único órgano capaz de regenerarse solo

Si a una persona le quitan el 70% de su hígado, este es capaz de volver a su tamaño normal en cuestión de semanas. ¿Por qué la evolución le dio superpoderes a este órgano y no al corazón?

Si sufres una lesión grave en el corazón, el cerebro o los pulmones, tu cuerpo se enfrenta a un daño irreversible que deja cicatrices de por vida. Sin embargo, hay un órgano en tu abdomen que opera bajo reglas completamente distintas, más parecidas a las de una lagartija que a las de un ser humano. Estamos hablando del hígado. Este gigante de la anatomía posee un superpoder biológico único: es el único órgano interno capaz de regenerarse por completo. De hecho, en cirugías de donación de órganos, a una persona se le puede extirpar hasta el 70% de su hígado y, en cuestión de un par de meses, la parte restante se multiplicará de forma masiva hasta recuperar su tamaño y peso originales.

¿Por qué la naturaleza fue tan generosa con el hígado y tan tacaña con el resto de nuestros órganos vitales? La respuesta está en la evolución y la supervivencia más pura. Desde que nuestros ancestros eran cavernícolas (e incluso mucho antes), dependíamos de probar plantas desconocidas, bayas extrañas y carne en dudoso estado para no morir de hambre. El riesgo de ingerir venenos y toxinas naturales era una constante diaria. La evolución entendió que necesitábamos un escudo de primera línea, un «laboratorio químico» ultra resistente que pudiera recibir el impacto de cualquier veneno, procesarlo, salir dañado de la batalla y, aun así, tener la capacidad de reconstruirse para seguir protegiéndonos al día siguiente. Si el hígado no se regenerara, la humanidad se habría extinguido tras los primeros experimentos culinarios de la prehistoria.

Así funciona tu hígado cada segundo del día: como un escudo implacable que filtra, descompone y bloquea las toxinas antes de que dañen tu cuerpo. Imágen: Gémini

Hoy en día ya no cazamos en la selva, pero el hígado sigue trabajando en triple turno. Es el encargado de filtrar absolutamente todo lo que entra a tu cuerpo: desde ese medicamento para el dolor de cabeza, pasando por las grasas saturadas de la comida rápida, hasta el alcohol de los fines de semana. Funciona como una aduana implacable que descompone las sustancias tóxicas en elementos inofensivos antes de que toquen tu sangre. Es un recolector de basura, un almacén de vitaminas y una fábrica de energía, todo empaquetado en un solo lugar.

Eso sí, aunque tenga superpoderes, no es inmortal. Su capacidad de revivir funciona de maravilla ante daños agudos (como un corte o una cirugía), pero si se le somete a un ataque tóxico constante durante años (como el consumo crónico de alcohol o una mala alimentación extrema) el tejido se agota, se llena de grasa y desarrolla cirrosis, perdiendo su magia para siempre. Así que, aunque lleves dentro a un auténtico mutante capaz de regenerarse como Wolverine, no te confíes: cuida a tu laboratorio químico personal, porque es el único héroe que se interpone entre tú y el envenenamiento cotidiano.

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